
Carlos Manuel Duarte Quesada (Lisboa 1960), cursó biología en la Universidad Autónoma de Madrid y culminó su tesis doctoral en la Universidad de McGill de Canadá. Duarte es investigador del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados del CSIC y uno de los más reconocidos expertos en ecosistemas marinos. Ha publicado más de 200 trabajos de investigación en revistas científicas internacionales, así como libros, monografías y volúmenes colectivos. Fue galardonado con el Premio Nacional de Investigación en 2007 y preside la Sociedad Americana de Oceanografía y Limnología desde 2006.
Su labor investigadora se centra en la actualidad en comprobar y cuantificar el papel de los ecosistemas acuáticos continentales y marinos en procesos claves de la biosfera, su respuesta al cambio climático, demostrar los beneficios directos e indirectos que aportan a la sociedad y desarrollar herramientas para su uso sostenible. En los últimos años Duarte está profundamente comprometido con la divulgación de los problemas que atañen a los océanos y reparte su tiempo entre la investigación y la comunicación a la sociedad de estos fenómenos.
¿Cuál ha sido su impresión personal viendo el problema del derretimiento del ártico in-situ?
Pues la verdad es que es algo ante lo que uno no puede quedar indiferente. Las consecuencias del cambio climático pasan de ser algo que uno analiza fríamente sobre números a ser parte de mi propia vivencia personal y eso me motiva mucho más para poder no solamente seguir investigando sobre este problema sino también comunicarlo a la sociedad.
¿Cómo pueden estar afectando los intereses geopolíticos en la investigación y la comunicación de lo que ocurre en el Ártico?
Los intereses geopolíticos están afectando indudablemente y están afectando de una forma en la que el resto del mundo queda ajeno a discusiones. En el mes de mayo hubo una cumbre en Groenlandia en la que los países ribereños se han repartido prácticamente todo el territorio del Océano Glaciar Ártico de modo que las aguas internacionales, que son un patrimonio de la humanidad, han prácticamente desaparecido, y eso es sin duda un indicador claro de que el océano es un tesoro que nadie cuida.
¿Qué consecuencias puede tener el derretimiento del Ártico en el cambio global?
El hielo que está flotando en el Océano Glaciar Ártico no hace que suba el nivel del mar, pero claro, no sólo es el hielo que flota el que se está derritiendo sino que también Groenlandia está perdiendo masa de hielo, y eso sí que va a contribuir de forma importante al aumento del nivel del mar. Pero además, la perdida de hielo flotante en el Ártico puede afectar de forma notable a la circulación global y en particular ralentizar, e incluso llegar a detener, la circulación termohalina impidiendo la formación de agua profunda en el sur de Groenlandia.
¿Ve posible una solución a corto plazo?
Solución no, y la verdad es que cuando pensamos en las consecuencias del cambio climático no tenemos que pensar en términos de solución como la capacidad de volver al pasado, sino que tenemos que intentar detener ya el deterioro progresivo de estos sistemas e intentar gestionar la nueva situación pero desde luego, solución en el sentido de una recuperación de lo perdido no existe. Tenemos que ralentizar los cambios y ser capaces de gestionarlos y adaptarnos a ellos. Debemos encontrar la manera de poder seguir generando bienestar sin que sea a costa de impactos en el funcionamiento de la biosfera.
¿Es partidario de técnicas de captura de CO2?
Ahora mismo, más allá de lo que yo pueda pensar que es mejor o peor, tenemos una situación de urgencia en la que tenemos que actuar con todas las herramientas que tenemos a nuestra disposición y en la que no se puede prescindir de ninguna de ellas. Las técnicas de captura de CO2 no son soluciones a largo plazo porque realmente los gases siguen estando ahí y sigue habiendo un riesgo de que puedan volver a la atmósfera pero desde luego nos ayudan a ganar tiempo y ahora mismo cualquier solución que nos permita ganar tiempo es bienvenida porque el cambio de modelo energético que tenemos que asumir es algo que va a necesitar muchos años para desarrollarse. La UE acaba de aprobar la propuesta del 20-20-20 cuyo objetivo es una cambio del 20% para el año 2020, de manera que en 12 años habremos reducido sólo una quinta parte de lo necesario. Tenemos que disminuir las emisiones y tanto la energía nuclear como las técnicas de captura de CO2 son tecnologías que nos pueden permitir ganar tiempo.
Últimamente se habla mucho del atún rojo, una especie más que alcanza su límite biológico, ¿ve una solución a corto plazo para el problema de la sobrepesca?
Creo que simplemente estamos llegando a la situación que en tierra alcanzamos hace mucho tiempo. Posiblemente en las próximas décadas veamos un cambio de paradigma en la producción de alimento de origen marino, similar al cambio que tuvo lugar en el neolítico en los continentes en los que pasamos de ser cazadores o recolectores a agricultores y ganaderos. Realmente esa transición se está produciendo ya, porque la maricultura está generando el 30% de la producción de alimentos de origen marino.
Pero en acuicultura la mayoría de especies que se crían requieren pescado en su alimentación…
Bueno, la producción de pescado es una proporción pequeña de la acuicultura ya que la mayor parte en volumen son bivalvos y en éstos no se usa harina de pescado. Sí que es cierto que hay problemas importantes en el planteamiento actual de la acuicultura ya que alimentar pescados con harinas de pescado supone un rendimiento prácticamente cero en cuanto a que son necesarios del orden de 32 millones de toneladas de harina de pescado para producir 35, pero hay que recordar que la acuicultura es una industria que tiene un recorrido de pocas décadas y que por lo tanto tenemos márgenes para aprender todavía. Además las soluciones a estos problemas están ya disponibles: hay que bajar el nivel trófico de la producción de acuicultura y además cerrar el ciclo biológico de las especies en cuestión, lo que significa que la acuicultura debe ser capaz de generar el alimento necesario para mantener su propia producción y no tener que obtenerlo de capturas de stock salvajes.
Sin embargo se sigue apostando por criar especies como salmón y lubina, y se sigue investigando para criar atún, especies que se encuentran en los niveles más altos de la cadena trófica.
Eso es un error claramente a largo plazo. Hoy en día todavía la producción de acuicultura está guiada por la demanda más que por la necesidad de producir alimento pero en ese sentido también se está dando un cambio importante. Posiblemente veamos un cambio en las fuerzas que dirigen la producción de acuicultura desde la demanda del consumidor hacia simplemente la producción de alimento y esto variará las especies objeto de la acuicultura.
Más de 200 millones de personas que viven de la pesca en todo el mundo, ¿cómo es posible conciliar las restricciones en la pesca que requieren las poblaciones de peces salvajes con las necesidades de estas personas?
La pesca es un sector fuertemente subsidiado, sobretodo en cuanto al precio de los combustibles. Se ha calculado que si se retirasen los subsidios la pesca no sería económicamente viable porque los costes superarían a los beneficios con lo que el rendimiento neto es 0 o incluso negativo. Yo creo que a largo plazo siendo inteligentes debemos reconvertir este sector al sector de la acuicultura y a otros sectores. Pero seguir manteniendo una actividad que no es económicamente rentable y que está generando impactos muy importantes en la biodiversidad del océano es muy poco inteligente por parte de la sociedad.
Con los caladeros tradicionales prácticamente agotados los grandes buques explotan nuevos caladeros en aguas profundas y pescan especies que nunca se consideraron comestibles, especies muy longevas y que alcanzan su madurez sexual muy tarde, ¿qué opina de esta situación?, ¿cómo podría regularse?
Hace un mes celebramos en Valencia el I Congreso Mundial de Biodiversidad Marina del cual surge la Declaración de Valencia. En esta declaración se insta a las autoridades internacionales con competencia en la regulación del océano a que se prohíban absolutamente todas las pescas de poblaciones de océano profundo hasta que se aporten evidencias científicas sustanciales de que esta pesca es sostenible porque hasta ahora no tenemos ninguna evidencia de que lo sea. Estas especies son muy longevas y alcanzan la madurez sexual muy tarde por lo que las poblaciones se diezman rápidamente. Las pesquerías modernas, excepto quizás las artesanales, son algo equivalente a la agricultura de desbroce y quema, es decir que cuando se agota un caladero se abre otro hasta que ese se agota y luego se va más allá y realmente eso es de todo menos sostenible. La evidencia científica siempre va por detrás de la avidez de la industria pesquera por abrir nuevos caladeros y explotar nuevas especies e incluso, como hemos visto en el caso del atún rojo, el peso de la evidencia científica sobre la toma de decisiones políticas es mucho menor del que debería tener.
Además de la sobrepesca y el cambio climático, otros problemas se suman para hacer más crítica la situación de los océanos, especies invasoras como Caulerpa racimosa están acabando con las praderas de Posidonia que son un lugar predilecto para el desove y alevinaje de muchas especies, ¿qué soluciones puede haber al respecto?
No podemos considerar los problemas que atañen a los océanos de una forma aislada ya que en el fondo todos ellos son la expresión del mismo fenómeno. Estamos viendo una convergencia de presiones sobre el océano consecuencia del cambio global, un aumento de la presión humana sobre los recursos que nos debería llevar a una reflexión profunda. Estos problemas se magnifican año tras año y empiezan ya a ser difícilmente gestionables.
Las especies invasoras se ven en muchos casos favorecidas por ejemplo por el cambio climático, por ejemplo por la eutrofización, y en algunos casos también por la sobrepesca, con lo que finalmente tenemos que todos estos problemas que estamos empezando a evidenciar en el océano no son problemas independientes sino que son problemas que actúan de forma conjunta y que se deberían abordar también de forma conjunta.
¿Cómo se puede abordar la divulgación de estos problemas?
Es importante fundamental que la sociedad conozca y esté informada sobre los cambios que se están produciendo y eso requiere de una mayor implicación de los que nos dedicamos a la investigación científica en la comunicación a la sociedad, cosa que no hemos hecho al menos al nivel que lo teníamos que haber hecho en los últimos años. La mayor parte de la comunidad científica está convencida de que ya no basta con hacer la mejor investigación que podamos en nuestros laboratorios sino que tenemos que también informar a la sociedad y socializar el conocimiento que estamos generando.
¿Cree que las administraciones públicas están apostando por la divulgación o esta labor sigue siendo iniciativa propia de algunos investigadores?
Los organismos públicos están cada vez más comprometidos con ello. Por ejemplo el IEO ha redoblado esfuerzos para comunicar, está ahora editando una revista que contiene información importante para el público, el CSIC ha creado un área de cultura científica para facilitar la divulgación a sus investigadores y también las Universidades españolas cada vez dedican más esfuerzos en comunicar los resultados de la investigación que hacen.
¿Ve personalmente la divulgación como una prioridad?
La verdad es que dedico una parte importante de mi tiempo a divulgar y a comunicar porque estoy convencido en que estamos en una encrucijada en la que debemos reaccionar rápido y la reacción depende de que la sociedad conozca los hechos y pueda actuar sobre la base de una buena información.
¿Cómo ves la ciencia en España en el contexto internacional hoy día?
Creo que tenemos excelentes científicos. En el ámbito de las ciencias marinas nuestra comunidad científica se encuentra entre las más destacadas del mundo con situación de liderazgo en bastantes campos de investigación y creo que es algo que nuestra sociedad tampoco acaba de asimilar y sigue pensando que la ciencia española es una ciencia de segunda clase. Es necesario que la sociedad sepa que nuestra comunidad científica está muy bien preparada, no sólo los ciudadanos sino también los políticos. Creo que uno de los principales problemas es la disponibilidad de buenas herramientas de gestión de forma que los recursos que se dedican a la ciencia se utilicen de la forma más eficiente posible.